Armas Rotas. Manos desnudas, hoja resplandeciente.

La verdadera Vía de las armas consiste, no solamente en neutralizar al enemigo, sino dirigirlo, de tal forma, que abandone voluntariamente su espíritu hostil.
Morihei Ueshiba
O-Sensei, Gran Maestro Fundador del Aikido.

Manos desnudas

A dos días de finalizar febrero, en un accidente en el tatami me fracturé el brazo derecho. Fractura distal de húmero con estallido múltiple. A los tres días de marzo ya había sido operado, una intervención traumatológica ortopédica: dos placas de osteosíntesis, once tornillos, diecisiete puntos de sutura quirúrgica. Y todo cambió.

Manos desnudas y hoja resplandeciente eran mis armas en mi sendero. Iniciando en el Aikido y luego agregando el Iaido había comenzado mi sendero en el Camino. Un inicio que se debió a la conjunción inverosímil de un trabajo en Manchester, un sueño que tuve a los cinco años, un local de Oxfam, una copia de segunda mano de Suenaka y las tardes-noches libres para sacarle provecho a la oferta de actividades propuestas por las sociedades de la Universidad. Así pisé por primera vez un tatami, así comencé a practicar Aikido y todo cobró significado -fue re-significado en una ocasión única e irrepetible. Pero esa, esa es otra historia.

Imagino que, excepto quizás en Japón, nadie decide practicar budo a priori. Fuera del contexto sociocultural que dio origen al budo y las artes marciales, el resto de nosotros realiza una mirada a posteriori, cuando comienza la búsqueda personal e interior de qué está practicando, qué está haciendo y porqué.

Y porque la historia se cuenta al final, se puede reconstruir lo que en un principio se ignora (p. ej. vía Wikipedia, Google, etc.) por mencionar un punto de partida.

Al iniciar un camino en el Gendai budō (現代武道) inicié una búsqueda personal, espiritual y filosófica con el fin de mejorar y completar mi sendero en el Camino. Una búsqueda y una victoria por sobre mis propias limitaciones y mi ignorancia.
Para André Nocquet, maestro de Aikido, budō expresa en el sentido más justo la idea de un arreglo, de un acuerdo con el adversario, de una paz hecha de poder aliada a buenos sentimientos.
¿Por qué gendai budō (現代武道)? ¿Por qué tomé ese Camino y no otro? Un sueño japonés a mis cinco años, el budismo y el zen marcaron el sendero.
El término Gendai budō (現代武道) significa “artes marciales modernas” en japonés en contraposición al concepto Koryū budō (古流武道), que se puede traducir como artes marciales antiguas o tradicionales.
Por lo general, las artes marciales antiguas se caracterizan por su aplicación militar o de defensa personal, mientras que las artes marciales modernas se utilizan sobre todo como deporte o búsqueda de bienestar personal, aunque sigue existiendo su aplicación de defensa personal civil o militar.
El concepto de gendai budō abarca artes marciales con y sin armas, como el Karate-Do, Judo, Iaido, Kendō, Kyudo, Jodō, Jukendo, Aikidō, Naginata-Do, Kobudo y otras surgidas después de la restauración Meiji (1868) en Japón al final del siglo XIX y a principios del siglo XX. Estas artes marciales buscan trascender el liquidar al adversario al dar formación ética y una filosofía de vida a sus practicantes a su vez que cultivan el cuerpo; y aún pueden ser usadas para defensa personal.
En la actualidad las artes marciales japonesas se están especializando cada vez más debido a su enfoque deportivo o filosófico, convirtiéndose en disciplinas de precisión y/o exhibición, haciendo a un lado varias técnicas útiles y necesarias para la defensa personal, encontradas antes como partes integrales o complementarias de su contenido. Algunas de estas son: las técnicas de desarme, de golpes, varios tipos de luxaciones e inmovilizaciones, golpes a puntos vitales, manejo de armas tradicionales y técnicas de reanimación. Debido a esto se puede describir de manera general el énfasis de estas artes marciales, así en mi caso:
• Aikidō: luxaciones, proyecciones, inmovilizaciones, estrangulaciones, golpes a puntos vitales, manejo de armas tradicionales (bokken, jo, tanto, bo).
• Iaidō: desenvaine de la katana (sable) por medio de katas (formas).

En términos prácticos, mi vida se ha afincado aquí y también en un sentido emocional. Nunca pienso que estoy aquí voluntariamente, solo estoy aquí. Es algo que se siente completamente natural. Este es el Camino, esta es la Meta. Esto es el hogar.

No sé si el futuro incluye poder volver a practicar, ¿aikido, iaido? Hasta no saber qué tanto de la movilidad pueda recuperar no sabré mis posibilidades. Pero mi Sendero en el Camino no es una línea recta, no es partir de A para llegar a B. Es más bien un círculo, como una peregrinación circular al estilo de la Isla Shikoku o el Monte Kailash. ¿Por dónde comenzar, dónde terminar? Es un círculo, entonces da igual. Lo importante es que el círculo define un centro, un “vacío” y ese vacío da existencia al círculo. Una peregrinación como una forma de práctica ascética, una tarea de pulir el espíritu como se pule un espejo. Mushin (無心 sin mente) es el estado mental al que se accede durante la práctica. Una ausencia de pensamientos y emociones, que permite a la mente permanecer abierta y adaptable a todas las circunstancias. El flujo en un proceso. La experiencia zen: mushin no shin (無心の心, mente sin mente).
El mushin se alcanza cuando uno logra alejar de sí las ideas de miedo, ira y ego durante el combate o la vida diaria. Así se anula el pensamiento discursivo y el juicio, de modo que la mente es totalmente libre de actuar y reaccionar sin la demora causada por tales pensamientos.

Por ahora no hay manos desnudas ni hoja resplandeciente. Ahora toca peregrinar, recorrer el gran círculo y realizar otra práctica. Quizás un día, mañana, vuelva poco a poco. Suburi, happo undo, nukitsuke, aiki-taiso, chi-iku, toku-iku, happo giri, aiki-taiso zengo. No lo sabré hasta que sea el momento oportuno. Pero será zen en movimiento.

Hoja resplandeciente

En la Vía de la paz, un solo corte de la espada suma todos los maravillosos poderes del universo. Una espada enlaza el pasado, presente y futuro; absorbe el universo. Desaparecen tiempo y el espacio. Toda la creación, desde el pasado distante al momento presente, vive en la espada. Toda la existencia humana florece aquí mismo en la espada que tienes en tus manos. Ahora está preparado para cualquier cosa que pueda surgir “. ― Morihei Ueshiba, The Art of Peace

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